Monet y las cuarenta versiones de la Catedral de Rouen

 

Claude Monet, después de realizar cuarenta versiones de la Catedral de Rouen, concluye: “La catedral no existe “. Aparentemente podemos pensar que estamos ante un loco que desvaría o un cuerdo provocador. Ambas posturas se alejan de la realidad del pintor, que es considerado como el “padre” de los impresionistas.
El artista vivió toda su vida obsesionado por atrapar la luz, por ello pintaba directamente del natural,  se dejaba seducir por ese aspecto cambiante que  los objetos experimentan según el momento del día y la época del año. Esta atención a la realidad cambiante, donde cada instante es diferente del anterior, aporta una importantísima novedad pictórica, la introducción de un  tiempo  real en el cuadro. Hasta entonces la moda, el mobiliario, los objetos de uso o el marco arquitectónico eran las realidades que etiquetaban el tiempo histórico pero era solo un envoltorio aparente  ya que en verdad la escena quedaba sumida en un mutismo atemporal.
La invención de los tubos de óleo a finales del siglo XIX hizo posible que los artistas pintaran directamente del natural. Además hay otro hecho que marca el sentir de los pintores, se trata de la aparición de la fotografía en 1819, que a mediados de siglo ya se había generalizado, usurpando el papel testimonial a la pintura. Ahora los acontecimientos importantes se archivan en la memoria colectiva a través de la fotografía y el tema pictórico se refugia en la intrascendencia y la banalidad de la mirada directa, de la individualidad del pintor.
La luz y el aspecto cambiante de la realidad pintada, evoca una metamorfosis que en el fondo es la reflexión argumental del artista. Efectivamente a Monet no le interesaba la catedral en sí misma, se trataba más bien de las mutaciones que sufría ésta con las diferentes luces, a diferentes horas, y en distintas épocas del año, fue una apasionada búsqueda que retomó más de cuarenta veces.
Hablar de impresionismo es hablar de color y de como se comporta e interacciona con otros colores desde el punto de vista científico. En este momento se ponen de moda las teorías del físico  Chevrel, que elabora unos patrones de comportamiento muy valorados por estos pintores. Algunos ejemplos:
*  la utilización de colores puros y saturados.
*  la sombra se hace con color.
*  Destierran de su paleta el negro.
*  los colores adyacentes son los que consiguen la sutileza del matiz.
El interés del color no solo está en si mismo, la manera de darlo también cuenta, a base de brochazos rápidos y pinceladas sueltas, que culminan en una pintura deshecha, que se desmaterializa en la distancia corta, y necesita de un espacio intermedio para hacer la denominada “mezcla óptica”
Con las palabras de Monet ponemos fin a este diálogo obsesivo compulsivo que mantuvo con su querida Catedral de Rouen.
” el color es mi obsesión diaria mi alegría y mi tormento”. “Todo el mundo discute mi arte y pretende comprender,como si fuera necesario, cuando simplemente es amor”.
Mercedes Sierra

 

 

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