Andy Warhol pervive en sus sombras. Museo Guggenheim Bilbao

Estar en la sombra, ser la sombra, proyectar la sombra…, son matices de una misma realidad que se construye  a partir de la luz. La luz necesaria para prolongar la imagen en la sombra. Cara y cruz, polos opuestos y complementarios que nos devuelven  una imagen más completa.

Warhol fue un pintor popular que inmortalizó los objetos cotidianos de la clase media americana, la famosa sopa Campbell o el retrato de Marilyn…, son algunas de esas creaciones  que el artista plasmó en sus cuadros, iconos de un lenguaje de masas donde la gente se reconoce, imágenes que parecen casi extraídas  de una revista, trabajadas en una serie repetitiva… Todo esto le hizo muy popular,  en su obra hay un canto a ese bienestar adquirido por la sociedad americana, al poder adquisitivo de una mentalidad de consumo, sostenida por una publicidad repetitiva que nos presenta los objetos materiales como un placebo para conseguir la felicidad.

Cuando Warhol llega a los 50, se embarga en una ambiciosa obra de arte que nada tiene que ver con su trayectoria artística. “Sombras”, es una obra que se exhibe actualmente en el Museo Guggenheim de Bilbao, que se compone de 102 cuadros que el artista elaboró en su estudio neoyorkino, reflexionando sobre las sombras que proyectaba mientras trabajaba.

El resultado es una obra muy versátil que se adapta al espacio expositivo de la sala, de tal manera que en ocasiones no se pueden ver todos los lienzos juntos (90, 78, 60…) pero a pesar de ello, el concepto original del artista se mantiene. Se trata de una reflexión casi abstracta donde el espectador es guiado a través de la luz y el color. Una rica gama de colores muy característica del pintor que al colocarlos uno junto al otro, van interaccionando en una borrachera de color que seduce, y que obliga a buscar con avidez el siguiente cuadro.

Los referentes fotográficos y la evocación al mundo cinematográfico, están ahí, con esa presencia  que casi sin darnos cuenta nos viene a la cabeza (positivo y negativo,  luz y sombra)…

En el fondo se trata de un trabajo en serie como solía hacer Warhol, que por ese carácter repetitivo y el acabado tan impecable de su producción (casi parece realizado por una máquina), fue una continua fuente de inspiración para los publicistas.

Sumergirse en este espacio de luz y de color que hoy podemos visitar si nos acercamos a Bilbao, es una experiencia sensorial, envolvente en la que el espectador se debe dejar atrapar y experimentar al margen de la mirada, aunque esta también cuenta.

Antes de terminar, no podemos pasar por alto la originalidad casi exclusiva que supone la colocación de los cuadros, de grandes dimensiones, situados a ras del suelo por deseo del propio Warhol.

“Un artista es alguien que produce cosas que la gente no necesita tener pero que él, por alguna razón, piensa que sería una buena idea darles “ Andy Warhol.

Mercedes Sierra

 

Andy_Warhol_by_Jack_Mitchell

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