El Mercado de San Miguel

Hoy hablamos de arquitectura, de un mercado singular situado en el céntrico Barrio de los Austrias. A escasos metros de la Plaza Mayor encontramos un edificio que en su momento fue todo un referente de los nuevos materiales que renuevan la arquitectura de finales del XIX y principios del XX. Hierro, cristal y teja de cerámica se combinan con acierto en este espacio  donde lo novedoso es sello de identidad.
Mirando hacia atrás, en el reloj de la historia, encontramos los inicios de este mercado de San Miguel que se asienta en la Plaza de San Miguel, en  el solar donde se encontraba la antigua iglesia del mismo nombre, que por cierto fue una de esas iglesias expropiadas por José Bonaparte ( en 1809) para dotar de plazas el centro de la ciudad, por este motivo fue conocido como “el rey plazuelas”. Algunos ejemplos de esta reforma urbanística los encontramos en la Plaza de Oriente, Plaza de Ópera, Plaza del Ángel, Plaza de Santa Ana, Plaza de San Miguel…
Los primeros momentos de este mercado de abastos al aire libre, fueron un tanto caóticos con puestos destartalados y mal olientes que estaban pidiendo a gritos una reforma y una apuesta por la salubridad. Así en 1913, comenzaron las obras dirigidas por el arquitecto municipal, Alfonso Dubé,  cuyo trabajo finalizó en 1916. En este momento tenemos ya la presencia de un edificio levantado sobre una plataforma, cuyas paredes se hacen tan  ligeras y transparentes que se pierde el concepto de lo íntimo, todo queda hasta donde la vista alcanza.
El hierro se reserva para dar consistencia al esqueleto del techo y a las columnas, estas son un elemento de soporte y  compartimentación del espacio interior. La ligereza de las mismas resuelve con acierto el logro que supone la creación de un espacio unitario pero a la vez divido.
El techo, entre el exterior (de teja cerámica) y el interior, conserva una capa intermedia de aire que evita el calentamiento del espacio.
A finales del siglo XX  el edificio  ha quedado obsoleto, surgen nuevas demandas y se plantea una reforma que llega a término en mayo de 2009, cuando  este mercado abre de nuevo sus puertas, con un aire renovado y atractivo pero conservando su personalidad original (hierro, cristal y teja), es una apuesta por la gastronomía de calidad a base de productos exclusivos, delicatessen de gourmet..
En algunas ocasiones el ocio, la cultura y el entretenimiento tienen aquí su cita. En el siguiente enlace puedes ver el exclusivo desfile de trajes de novia de Carmen Halffter
¿Quién le iba a decir al destartalado y mal oliente  Mercado de San Miguel que en el siglo XXI  se convertiría en uno de los referentes de modernidad y atracción turística?.

Mercedes Sierra

 

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