Museo Thyssen Bornemisza

1992 fue un año muy importante  para la ciudad de Madrid. El  Consejo Europeo designa nuestra ciudad como   “Capital Europea de la Cultura” . Es un año de enriquecimiento cultural y son muchas las propuestas que se van sucediendo a lo largo del mismo, hoy queremos recordar una de ellas, la apertura del Museo Thyssen Bornemisza, que abrió sus puertas en octubre de ese mismo año. Para ello, contó con uno de los arquitectos más relevantes del momento: Rafael Moneo, que llevó a término la reforma integral del antiguo Palacio de Villahermosa, un edificio situado en el nº 8 del Paseo del Prado, donde realizó un excelente trabajo de rehabilitación, que por una parte conserva el neoclasicismo del antiguo palacio y por otra, generó un espacio expositivo dotado de una tecnología de vanguardia ( con sensores que controlan la humedad ambiental, la incidencia de la luz, la insonorización… ). El resultado fue un edificio inteligente pensado para cuidar y proteger las más de 1.000 obras que forman parte de su colección.
Con  una ubicación estratégica, este museo situado en el Paseo del Prado, es uno de los integrantes de la terna, que junto con el  Prado y el Reina Sofía configuran el denominado “Triángulo Museístico“, por este motivo, el paso del tiempo, ansioso de novedades nos desvela una nueva personalidad para este paseo que inicialmente fue concebido por Carlos III  como el “paseo de la Ciencia”  y hoy reconocemos como “paseo del Arte”. Un lugar exclusivo de Madrid,  donde la gente se pierde con gusto.
Siguiendo los pasos de la historia, constatamos que nueve meses después de su inauguración, este espacio de arte, cambia de dueño. A principios de agosto de 1993, el Estado español adquiere el Museo, por la módica cantidad de 350 millones de dólares, un precio por debajo de su valía real, que viene secundado por una serie de condiciones que obligan al comprador y que aseguran la continuidad de la colección en nuestro país. Entre estas cláusulas está, la de no volver a vender las obras adquiridas… Desde entonces el Museo sigue ofreciéndonos una rica oferta cultural y artística para disfrute de todos.
El Equipo Directivo del Thyssen  ha tenido entre sus prioridades la difusión de la Colección, con programas dirigidos a involucrar a todo tipo de públicos en su proyecto cultural. Este objetivo continúa vigente así como el de satisfacer la demanda de los visitantes y colaboradores bajo criterios de calidad e innovación constantes…
Por todo esto y mucho más son poderosas las razones que tenemos para dar visibilidad en este blog  al Museo Thyssen que desde ahora contará con un espacio propio.

Mercedes Sierra

RESEÑA DEL MUSEO THYSSEN:
Duccio, Van Eyck, Carpaccio, Lucas Cranach, Durero, Caravaggio, Rubens, Frans Hals, Van Gogh, Gauguin, Kirchner, Mondrian, Klee, Hopper, Rauschenberg… son algunos de los grandes maestros de la Historia del Arte cuyas obras pueden contemplarse en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, que en la actualidad alberga dos colecciones procedentes de la estirpe coleccionista Thyssen-Bornemisza. La Colección Thyssen-Bornemisza y  la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, propiedad de la Baronesa viuda, y en depósito en el Museo desde 2004. Estos dos conjuntos reúnen obras de arte, principalmente de pintura, a través de las cuales el Museo ofrece un recorrido por la historia de la pintura europea desde sus inicios, en el siglo XIII, hasta las postrimerías del siglo XX.

Introducción

Una de las características más destacadas del Museo es su carácter complementario con respecto a las colecciones del Museo del Prado en lo que a pintura antigua concierne, y del Museo Nacional Reina Sofía en pintura moderna, aportando movimientos y estilos como los primitivos italianos y neerlandeses, Renacimiento alemán, pintura holandesa del siglo XVII, Impresionismo, Expresionismo alemán, Constructivismo ruso, la Abstracción geométrica y el Pop. Y en lo que resulta singular es en la muestra de pintura norteamericana del siglo XIX, prácticamente desconocida en Europa y que en el Museo ocupa dos salas.

Barón Hans Heinrich Thyssen–Bornemisza de KaszonBaronessa Carmen Thyssen-Bornemisza

Los orígenes y desarrollo de la Colección Thyssen-Bornemisza ofrecen una de las más fascinantes historias del coleccionismo privado. Aunque la Colección era ya conocida en todo el mundo, cuando en octubre de 1992 se abrió al público el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y pudo verse por primera vez en su conjunto el núcleo principal, una de las mayores causas de admiración fue el hecho de que tal cantidad de obras y de tal calidad hubiesen sido el resultado de tan sólo dos generaciones de coleccionismo. Se trataba, sin duda, de la colección privada de arte más importante de este siglo. Efectivamente, aunque con un breve pero interesante precedente relativo a August Thyssen, abuelo del barón, la historia de la Colección Thyssen-Bornemisza es fruto del afán coleccionista del Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y de su padre Heinrich, primer Barón Thyssen-Bornemisza. Éste, que inició la Colección en los años 20 de este siglo, se dedicó sobre todo al arte antiguo, reuniendo, hasta 1947, año de su muerte, alrededor de 525 cuadros. En 1930, en la Alte Pinakothek de Munich, el público tuvo la oportunidad de contemplar la primera exposición de las obras reunidas por él. Dos años después, para albergar una colección que crecía sin cesar, el barón compró al príncipe Leopoldo de Prusia Villa Favorita, en la localidad suiza de Lugano. A su muerte, la Colección se dispersó en parte entre sus herederos, y el menor de sus cuatro hijos y heredero del título, el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, se dedicó a reunirla de nuevo, comprando las obras a sus parientes. En una etapa inicial siguió adquiriendo pintura antigua y, a partir de los años 60, inició la Colección de Maestros Modernos. Su interés se concentró al principio en las obras del Expresionismo alemán, un arte considerado “degenerado” por los nazis, que destruyeron gran parte de estas obras. Poco a poco, la fascinación que sentía por los expresionistas alemanes le condujo a la adquisición de obras de artistas de vanguardia rusos y otros pioneros del arte abstracto. Y así, llegó a hacerse con importantes obras impresionistas, postimpresionistas, pintura europea de principios de siglo, pintura inglesa de la postguerra – Francis Bacon, Lucian Freud, etc. – y pintura norteamericana de los siglos XIX y XX.

Villa Favorita - Lugano, Suiza

 Villa Favorita se quedó pequeña – allí no se podían exponer más que 300 cuadros – y el barón decidió buscar un nuevo hogar para sus obras. La proximidad del Museo del Prado y la calidad del edificio de Madrid que le ofreció el Estado español, le decidió a traer la Colección a España. Y es en esta ciudad, en el decimonónico Palacio de Villahermosa, donde se puede contemplar por primera vez la Colección casi completa. La instalación definitiva de la Colección en España parecía la culminación de esa relativamente corta pero intensa trayectoria coleccionista, pero no ha sido así. Carmen Thyssen-Bornemisza ha recogido el testigo y, continuando con la tradición familiar, tiene desde hace unos años su propia colección, que recoge por un lado la herencia de su esposo y, por otro, continúa ampliándose con nuevas adquisiciones.

 

 

 

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