Altea, un lugar donde los artistas se dan cita

1280px-Calle_típica_Altea_AlicanteLa bahía de Altea se dibuja en la orografía del Mediterráneo como uno de esos lugares con encanto, donde uno se pierde con gusto, sobre todo en verano, que es cuando las prisas nos dan una tregua.
No está del todo claro si el origen de la palabra Altea viene del árabe <<Attaláya que significa torreón centinela>> o del griego <> en cualquier caso, el trazado urbanístico de esta ciudad responde a un ordenamiento vertical, donde subir o bajar es requisito indispensable en ese fluir de calles estrechas y empedradas constituidas por casas bajitas, encaladas en un blanco inmaculado, de cuyos balcones y ventanas cuelgan flores que alegran la vista con la variedad de sus colores.
En la parte alta de la colina lo primero que se divisa son las dos cúpulas de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Consuelo, sus revestimientos cerámicos en azul y blanco le dan una personalidad única, por ello se la conoce como “la cúpula del Mediterráneo”. Uno de los principales reclamos turísticos junto con la playa y el puerto es el casco viejo de Altea, denominado “Fornet”, con sus calles llenas de tiendas originales, donde la artesanía tiene un hueco y la ropa huye del estándar con propuestas exclusivas, telas blancas, vaporosas o llenas de color; todo un recuerdo a lo que podríamos llamar moda  ibicenca.
Parada obligada es también una cena en un restaurante de los muchos que se encuentran en esta parte de la ciudad. El problema no es cenar, sino qué local escoger entre tanto diseño y rincón singular.
Sí, estamos hablando de Altea, de una ciudad con encanto donde el visitante vive feliz al amparo del Mediterráneo, con esa luz tan especial que cautivo a Sorolla y que tantas veces inmortalizó en sus cuadros. El oleaje del mar y la belleza que desprendía cuando la luz se proyectaba sobre él, fue un motivo recurrente en su pintura. Así, con estas palabras se expresaba el artista:  “¡El agua era de un azul tan fino! Y la vibración de la luz era una locura. He presenciado el regreso de la pesca: las hermosas velas, los grupos de pescadores, las luces de mil colores reflejándose en el mar… me proporcionaron un rato difícil de olvidar”.
Una ciudad que vive para el turismo, donde los artistas, artesanos y creadores se dan cita. Es una tierra que inspira, de hecho cuenta con una Escuela de Bellas Artes perteneciente a la Universidad Miguel Hernández, pero lo que hoy os queremos mostrar en nuestro blog es una galería de arte muy original, que cada año se renueva, que la ves sin pretenderlo, que tiene una enorme popularidad, que cuelga de los balcones de las casas encaladas en el blanco del casco antiguo y que tiene como soporte la tela, como si se tratara de “reposteros” pero con temáticas modernas, banales, acordes con estos tiempos de verano. Una guitarra, unas chanclas, retratos de mujer, girasoles, miradas veladas, barquitos de vela…
Con estas imágenes veraniegas y la música de Serrat nos despedimos, hasta la próxima, desde esta original galería al aire libre que encontramos en este rincón tan singular del Mediterráneo.

Mercedes Sierra

 

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