Retrato de Quappi con suéter rosa. Max Beckman

“Con cierta frecuencia notaba que Max se quedaba fijamente mirándome, me observaba con tal intensidad que me hacía sentir insegura y él entonces me decía por favor, sigue haciendo lo que estabas haciendo, para él, esto era el comienzo de un retrato”.
Mathilde Beckman

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Este retrato de Beckman refleja un momento dulce, en esa visión atormentada que tenía de la vida, (su experiencia como médico en la Primera Guerra Mundial le provocó una crisis de ansiedad que terminará reflejando inconscientemente en su obra). Un legado artístico que nos deja  imágenes del momento convulso y desasosegado que le toca vivir. Una amargura que se manifiesta con tintes de tragedia.
Sus  inicios están marcados por el aire desenfadado de los pintores impresionistas pero poco a poco su estética se reconoce en manifestaciones expresionistas, aunque hay que tener en cuenta que en la Alemania en 1922,  surge con fuerza la “Nueva Objetividad”. Un movimiento estético que huye del subjetivismo emocional, que tenían muy a gala los pintores expresionistas, en favor de un arte más neutral, donde la creación se identifica con el oficio (Beckman, aunque se relacionó con ellos, nunca perteneció al grupo, ya que los postulados estéticos de estos artistas le parecían fríos y encorsetados).
El retrato de Quappi con suéter rosa es uno de los muchos que le hizo a su esposa, Mathilde von Kaulbach, a la que todos llamaban Quappi. Ella era una mujer culta, exquisitamente educada, que tocaba el violín, afición que le venía por parte de madre, de su padre -el pintor Friedrich August von Kaulbach- heredó el gusto por la pintura.
En  el año  1925 se casó con  Beckmann  (cuando ella tan solo tenía 20 años – una niña- teniendo en cuenta que él le doblaba la edad). La fascinación del pintor por su mujer hizo que no solo la retratara individualmente, a veces la vemos como actriz, figurante o en otro papel, formando parte de un grupo.
Este retrato que hoy abordamos  muestra un tipo de mujer moderna, atractiva, vestida con prendas de diseño, fumando… casi un patrón a imitar.
La claridad de sus ojos rasgados que miran sin  mirarnos, da consistencia a esta mujer decidida, segura de sí misma, que muestra con  discreta elegancia su belleza. Una belleza resaltada por los labios rojos, las mejillas algo maquilladas  y las uñas en un discreto naranja como reclamo para fijarnos en los estilizados dedos de sus larguísimas manos. Sí, es un retrato contemporáneo y como ya hemos dicho dotado de una gran modernidad.
Fue pintado en 1932 en Frankfurt, aunque dos años más tarde, en el 34,  él pintor hizo algunas modificaciones que  vienen a reflejar el momento por el que estaban pasando. Ahora Quappi ha perdido la sonrisa que tenía en ese primer momento de Frankfurt, se encuentran en  Berlín, ciudad donde se habían instalado clandestinamente al llegar los nazis ( para estos, los cuadros de Beckman formaban parte de lo que denominaban “arte degenerado”).
La estilizada figura de Quappi aparece de frente, sentada en una butaca azul con las piernas cruzadas, elegante y sensual al mismo tiempo, muy femenina, con el cigarrillo entre los dedos y con aires de superioridad…
Se trata de un retrato muy en primer término, con un recuerdo a Matisse en los decorados y en esa ausencia espacial donde se funde la modelo. El contorno negro, utilizado para delimitar la silueta es además el punto de partida para  aplicar las distintas capas de color que trabaja a base de  pinceladas sueltas y rápidas, es un primitivismo muy presente en las primeras vanguardias del siglo XX que vuelven su mirada a los orígenes del arte donde buscaban la pureza original. El negro también toma protagonismo en la zona de la izquierda donde se encuentra como una gran mancha que sirve para enfatizar la verticalidad que marca la estilizada figura femenina.
Quappi o Mathilde von Kaulbach , como la queramos llamar, es un retrato que emociona no solo por la belleza y el aire sofisticado. Ella fue la mujer que le dio sentido a Beckman y que permaneció a su lado hasta el final de su vida.

Mercedes Sierra

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