El lirismo del alfabeto. Rafael Alberti

Hacemos una parada en Italia, más concretamente en Roma. En este viaje a través del tiempo ponemos nuestro zoom en el año 1972, en la Galería Rondanini  (uno de esos palacetes recuperados como espacios singulares para el arte), allí exponía Alberti su singular homenaje al alfabeto y así se expresaba el poeta: “cumplía yo mi 70 aniversario, iba del brazo de Joan Miró, que se encontraba en Roma, entré en la Galería Rondanini, para inaugurar mi exposición, titulada La palabra y el signo, en la que se exhibía, desplegado en una rutilante y prodigiosa sala, El lirismo del alfabeto, toda la paciente obra de ese chino-italiano-arábigo-andaluz que soy yo“.

Estamos hablando de un conocido poeta que perteneció a la llamada “Generación del 27”, aunque quizás su faceta como dibujante y pintor es  algo más desconocida a nivel popular y nosotros queremos darle visibilidad. Los “liricogramas” como él los denominaba, era la fusión entre la palabra y el signo, llegando casi sin darse cuenta a realizar una “poesía visiva”.
Alberti, desde niño se sentía atraído por la grafía, por la representación visual de las letras que componen las palabras, este fue un tema recurrente que  vio materializado en el año 1972. La exposición “La palabra y el signo”: estaba compuesta por 50 grabados de la A a la Z realizados en blanco y negro y en color. Cada letra era la simplicidad de la letra además de las palabras que afluían asociadas a su mente ( M: de mar,  de Madrid, de Machado, de Matisse). Un trabajo para el que Alberti tuvo que familiarizarse con diversas técnicas de estampación en grabado (serigrafía, xilografía y aguafuerte), todo un reto que aprendió a fondo en el taller de Renzo Romero y que fue de gran ayuda para plasmar la belleza que él encontraba en cada letra. El resultado final fue el abecedario, en las dos modalidades que hemos comentado anteriormente. la versión en blanco y negro tenía una presencia minimalista, ceñida al dibujo y dotada de una gran elegancia. Las de color, sin embargo eran alegres, más densas, más  pintadas, en definitiva  más cuadro que dibujo… Aunque fue una exposición centrada en el protagonismo de la imagen,  no faltó la poesía. letra a letra iba haciendo un recorrido itinerante por  el alfabeto y esa belleza que desde niño él supo descubrir en el abecedario.
Terminamos ofreciendo esa fusión entre la imagen representada y la palabra sugerida.

Mercedes Sierra

Me siento arrebatado por las letras,
me atacan ciegas en la noche,
me invaden:
me cercan en el día,
tomándome los ojos al asalto,
arrancándome el sueño y arrojándomelo
de la sombra a la luz,
de la luz a la sombra, inexorablemente.
Guerra sin fin y sin cuartel,
mortal y alegre en cada instante.
Rimbaud le dio color a las vocales,
mas cada letra –todo el alfabeto–
se exalta en un color, hace visible,
hasta casi poder tocarlo, su sonido.
He aquí la armada invicta,
las iniciales jefes de la palabra,
torres mayúsculas,
altos capitanes que en batalla continua, entrelazados,
provocan desde siglos todas las conmociones,
ligeras o profundas,
del ser, del pensamiento.
Pintura, poesía, caligrafía y música
–hojas, estrellas, flores– aquí, en un solo ramo.
El alfabeto es todo.
En la caligrafía exaltada, resuena cada cosa.
De parte a parte,
recorre el mundo el lirismo del alfabeto. Oíd.
Todas las letras cantan en las antenas.

                                                                          images

Autor: Javier Álvarez, Voces: Javier Picos y Laura Acobettro

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