Velázquez, mucho de que hablar

VELÁZQUEZ
Jonathan Brown, uno de los estudiosos del pintor, nos desvela esa sutileza escondida: “con Velázquez nunca te vas sintiendo que lo has descubierto todo. Su misterio es infinito. Sabes que siempre verás algo más. Es, como decía Manet, el pintor de los pintores, porque siempre tiene algo más que mostrarte”.
Un proceso de trabajo reflexivo, que buscaba la perfección, que no se conformaba con el primer resultado, por ello retomaba sus cuadros una y otra vez queriendo alcanzar lo sublime, para ello necesitaba corregir, plasmar todo aquello que pasaba por su cabeza. Sus cuadros son autenticas joyas, toda una lección de pintura, aunque el proceso era largo en el tiempo y requería de la lentitud para llegar a donde realmente deseaba, contaba además con una ventaja, sus cuadros formaban parte de la colección que el rey iba atesorando y como  él vivía en palacio,  pudo hacer algo que habitualmente no es posible, retocar sus propios cuadros, lo que es conocido popularmente como “arrepentimientos”,  con el paso del tiempo estas modificaciones han salido a la luz, dejando una huella visible, que no se puede esconder,  como si quisieran hablar desde la profundidad del lienzo y decirnos lo que él propio Velázquez ocultó.

las-meninas-4

El crítico Lionello Venturi definía así su pintura, “centraba su interés en el aspecto físico de las cosas y su arte estaba precisamente en el énfasis y en la volumetría de los colores, en su consistencia, su evidencia y su esencia viva”. Si, es verdad, aunque no queremos dejar en el tintero algo que trabajó con mucho empeño, los objetos cotidianos, aquellos que forman parte de la ambientación, elementos secundarios, a los que Velázquez recreó con la precisión de quien les otorga la categoría de  principales: jarrita de porcelana con brillos y sombras, las chispas minúsculas que desprende el fuego cuando arde…
Si quieres saber más no te pierdas la visita…

3velazquez-la-fragua-de-vulcano-1630-2

PROLONGAMOS EL AÑO DE CARLOS III
Comenzamos con una   visita a la Pinacoteca del Prado, un museo que
en el pensamiento ilustrado de Carlos III iba a ser el Gabinete de Ciencias Naturales, completando así la imagen del Paseo del Prado, concebido como una apuesta por la ciencia, aunque nunca logró esta primera aspiración real.
El edificio fue inaugurado en 1819 bajo el reinado de Fernando VII y gracias al empeño de su esposa Isabel de Braganza (hacemos así un guiño a la figura de Carlos III y prolongamos la conmemoración de los 300 años de su nacimiento, que tuvo lugar el pasado año 2016).
Mercedes Sierra

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s