Carlos Saura y la danza

“Cuando entro en una sala de baile y escucho el golpe del flamenco me entra algo ancestral, primitivo que es una maravilla”

Carlos Saura

El Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa nos presenta una exposición que recoge la fascinación de Carlos Saura por la danza. Es la historia de un hechizo, una pasión latente a lo largo de toda su trayectoria como cineasta. Saura ha proyectado con acierto una personal y novedosa manera de interpretar la danza, con un trasfondo teatral no exento de cierto artificio, apostando por los decorados y convirtiendo los propios movimientos corporales que conlleva el baile en un lenguaje narrativo.

El cineasta en sus películas se acerca a la danza mostrando un enfoque más actual y contemporáneo, para ello despoja los tintes folclóricos de la tradición en una reinvención del flamenco, las sevillanas, la jota, pero también el tango e incluso se atreve a poner movimiento a los fados.

La famosa frase de Adolf Loos “menos es más” para explicar la esencia de su arquitectura es perfecta para trasladarla a Saura. El espacio en él es despojado, desnudo, teatral y minimalista, pero no solo es espacio, la luz es el otro gran recurso que maneja con maestría para narrar una historia, porque siempre hay una historia.

En algunas ocasiones, concede el protagonismo al espacio vacío que junto con la expresividad de la luz le sirven para crear una dramaturgia, valga como ejemplo el símil de una hoguera activa para evocar un descampado gitano.

La exposición se vertebra en torno a tres puntos claves de la danza: cuerpo, movimiento y espacio y su particular forma de acercarse a ellos.

Vídeos, fotografías, dibujos, textos, documentos de época, fragmentos de cine y teatro, carteles, guiones… forman parte de esta retrospectiva singular que podemos visitar hasta el 6 de junio de 2021. Un recorrido donde se produce el encuentro con estrellas fascinantes como: Antonio Gades, la fuerza de Cristina Hoyos, el torrente expresivo de Lola Flores o la elegancia del movimiento contenido de Sara Baras, Aída Gómez, Eva Yerbabuena

Nos despedimos con esa visión tan mágica de su cámara que casi se arrodilla ante sus bailarines para detallarlos en un hermoso retrato que amplia esos primeros planos a los que la mirada del espectador no alcanza. El tacón furioso que martillea la madera, esa mano llena de energía o esas miradas que trascienden emociones… Y como si fuera un pintor cubista, busca el desdoblamiento de los puntos de vista, los enfoques desde arriba, desde abajo, laterales, de espaldas… Su mirada aporta la novedad del artistas que con humildad presenta su propia reflexión.

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